Vendrá Cristo, nuestro Rey, el Cordero cuya venida fue anunciada por Juan.
Rex noster advéniet Christus, quem Ioánnes prædicávit Agnum esse ventúrum. .
Oremos:
Yo haré surgir un renuevo en el tronco de David
Lectura del libro del profeta Jeremías
"Miren: Viene un tiempo, oráculo del Señor, en que haré surgir un renuevo en el tronco de
Del Salmo 71
Ven, Señor, rey de justicia y de paz.
Florébit in diébus eius iustítia et abundántia pacis in ætérnum.
Comunica, Señor, al rey tu juicio, tu justicia al que es hijo de reyes; así tu siervo saldrá en
defensa de tus pobres.
Florébit in diébus eius iustítia et abundántia pacis in ætérnum.
De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra. Les hará justicia a los
pobres y al débil librará del poderoso. Ayudará al que se encuentra sin amparo, se apiadará del
desvalido y pobre y salvará la vida al desdichado.
Florébit in diébus eius iustítia et abundántia pacis in ætérnum.
Que bendigan al Señor eternamente, tanto como el sol viva su nombre. Que sea la bendición del
mundo entero y lo aclamen dichoso las naciones.
Florébit in diébus eius iustítia et abundántia pacis in ætérnum.
Aleluya, aleluya.
Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
Gloria a ti, Señor.
Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José y,
Señor, que el sacrificio que vamos a ofrecerte nos haga menos indignos de ti, para que podamos
La doble espera de Cristo
Le pondrán por nombre Enmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".
Vocábunt nomen eius Emmánuel, quod est interpretátum Nobíscum-Deus.Antífona de Entrada
Oración Colecta
Concédenos, Señor, vernos libres de la antigua esclavitud del pecado por el renovado misterio
del nacimiento de tu Hijo que vamos a celebrar, y así encontremos auxilio para el tiempo
presente y para la vida futura.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.Primera Lectura
23, 5-8
David, que reinará con sabiduría, que practicará el derecho y la justicia en esta tierra.
En sus días se salvará Judá e Israel vivirá en paz; y lo llamarán con este nombre:
"El Señor es nuestra justicia".
Miren que vienen tiempos, oráculo del Señor, en los que ya no se dirá:
"Vive el Señor, que sacó a los israelitas de Egipto". Sino que se dirá: "Vive el Señor, que sacó a
la descendencia de Israel del país del norte y de los demás países por donde los había
dispersado, y los trajo de nuevo a sus propias tierras"".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
Ven, Señor, rey de justicia y de paz.
Ven, Señor, rey de justicia y de paz.
Ven, Señor, rey de justicia y de paz. Aclamación antes del Evangelio
Señor nuestro, que guiaste a tu pueblo por el desierto y le diste la ley a Moisés en el Sinaí, ven a
redimirnos con tu poder.
Dux domus Isræl, qui Móysi in Sina legem dedísti: veni ad rediméndum nos in brácchio exténto.
Aleluya.Evangelio
1, 18-24
antes de vivir juntos, sucedió que por obra del Espíritu Santo esperaba un hijo. José, su esposo,
que era justo y no quería ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. Mientras pensaba en
estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños:
"José, hijo de David, no dudes en aceptar a María como tu esposa, porque la criatura que
espera viene del Espíritu Santo.
Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus
pecados".
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había anunciado el Señor por boca del profeta
Isaías:
"He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán por nombre Enmanuel,
que quiere decir Dios con nosotros".
Cuando José se despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y
recibió a su esposa.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración sobre las Ofrendas
participar de la vida eterna de tu Hijo que, al hacerse mortal como nosotros, nos devolvió la
inmortalidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
A quien todos los profetas anunciaron, la Virgen esperó con inefable amor de madre, Juan lo
proclamó ya próximo y señaló después entre los seres humanos. El mismo Señor nos concede
ahora prepararnos con alegría al misterio de su nacimiento, para encontrarnos así, cuando
llegue, velando en oración y cantando su alabanza.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de
tu gloria:
[Misa]Antífona de la Comunión